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La rubéola y la sordoceguera - embriopatia

¿Qué es la embriopatía rubeólica? 

Es el resultado de la infección del embrión por el virus de la rubéola. A diferencia del organismo materno, en el que las defensas impiden que produzca daños importantes, el embrión pequeño apenas tiene defensa frente al virus, y puede producir graves secuelas. Si la infección ocurre después del primer trimestre, la frecuencia en que produce secuelas es mucho más baja. Esto se debe a que a partir de entonces el feto comienza a producir defensas.  

Cuando la infección materna ocurre a las 4-6 semanas de gestación, hay afectación del embrión en el 100% de los casos. Este porcentaje baja al 80% entre las 7 y 12 semanas, al 50% entre 13 y 16 semanas,  al 6% entre las 17 y 20 semanas, y es muy rara a partir de las 20 semanas.  

Algunos niños con rubéola congénita pueden seguir teniendo virus después del nacimiento.  

La sordoceguera y la rubéola. 

La sordera es muy frecuente entre los niños con rubéola congénita. Se recomienda utilizar emisiones otoacústicas y potenciales auditivos del tronco del encéfalo para descartar problemas auditivos.  

Es muy frecuente que se asocien problemas visuales graves con la sordera, por lo que la sordoceguera es frecuente entre los niños con embriopatía rubeólica.  

La sordera neurosensorial. 

La pérdida auditiva neurosensorial, es uno de los resultados más comunes de la rubéola congénita y puede aparecer como un solo defecto. El órgano de Corti, es parte del oído interno el cual comunica el oído con el cerebro, y es frecuente que este órgano se dañe por efecto de la rubéola. La pérdida auditiva puede ser moderada o severa, y se presenta en uno o ambos oídos y puede también deteriorarse con el tiempo 

Las cataratas 

Son muy frecuentes. Pueden ser uni o bilaterales. Pueden observarse desde el nacimiento, a 

veces, varias semanas o incluso meses después del mismo. Consisten en una opacidad de 

la lente del ojo (cristalino). Característicamente 

tienen opacidad central  blanca, densa, ligeramente excéntrica y una opacidad menor de la corteza circundante.  

El tratamiento de la catarata congénita, continúa siendo en la actualidad, dificultoso. Oftalmológicamente el único tratamiento efectivo es la cirugía. Una vez decidida la indicación quirúrgica debe hacerse lo mas precoz posible, siendo que los resultados visuales obtenidos tienen una relación directa no solo con el tipo de catarata, sino también con la precocidad de la cirugía. 

Es muy importante la rehabilitación postoperatoria y el tratamiento correctivo de los problemas frecuentemente asociados: problemas de refracción, alteraciones corneales, glaucoma, estrabismo.